Del impulso a la madurez
El Barça no tiene problemas en su juego. Sabe qué quiere, qué riesgos asume y cómo pretende comportarse. Su plan es ofensivo, su actitud es desinhibida. Para ser más eficaz, para sufrir menos defensivamente, sólo debe madurar. Cuesta mucho enfrentarse a la urgencia de los resultados, pero la paciencia es imprescindibl…


