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La Copa, un golpe de realidad

Valencia ha recolocado como pocas veces a cada equipo de esta Liga ACB en su sitio. En solo 4 días, hemos visto las grandezas y las debilidades de los 8 mejores equipos de nuestro país. Mi sorpresa han sido algunas reacciones que se han producido, sobre todo, en el entorno del Unicaja.

El equipo estaba para lo que hizo y pensar en repetir la gesta de Badalona era misión imposible. Esta plantilla tiene mucha menos calidad que aquella, tampoco tiene un líder en la cancha como fue esos tres partidos Will Thomas.

El de Baltimore junto a Ibon fue capaz de destrozar a Real Madrid y Barça con una sola jugada y sus variantes en una actuación magistral. Nadie en este equipo ha recogido ese testigo.

En ambos casos, se estaba en el año uno de un nuevo proyecto, pero en 2023 se venía de estar al borde de la Liga LEB y ahora se viene de la etapa más gloriosa de la historia del club, con 7 títulos en 3 temporadas.

La presión sobre el equipo y la actitud de los rivales no tiene nada que ver y la prueba la vimos el primer día, con la intensidad que jugó el Real Madrid en los cuartos de final, a pesar del resultado abultado a su favor.

Las lesiones y la adaptación de los nuevos es la otra gran diferencia respecto al Unicaja campeón del pasado. En 2023, todo salió bien. Llegaron 10 jugadores que rindieron desde el minuto 1 y sin ninguna lesión importante en toda la temporada, más allá de lo de Augusto Lima.

En el partido de cuartos de final ante el Real Madrid de la semana pasada, en Valencia, estaban en la grada lesionados 3 jugadores que iban a ser pilares este año: Tyson Pérez, David Kravish y Killian Tillie. Alberto Díaz también debería estar en la grada, aunque se vistió e hizo el esfuerzo de jugar. Si ha eso sumamos los jugadores que se han ido este verano: Osetkowski, Carter, Taylor, Sima y Ejim, cuando se lanzó la pelota naranja al aire en el Roig Arena a Ibon Navarro le faltaban el 81% de los puntos de Badalona, el 72% de los rebotes y el 80% de los puntos de valoración.

Si a esto sumamos que de los recién llegados solo están aportando con cierta regularidad Duarte y Webb III, ¿realmente este equipo estaba para algo más?

Yo creo que no, aunque el espíritu indomable de los verdes parece que animaba a soñar con otra gesta, una gesta que para mí terminó en el minuto 4,21 del primer cuarto cuando Perry, el único que podía liderar a este equipo, cometió su segunda falta personal.

En ese momento, con 10 a 5 en el marcador, se dijo adiós y aunque minutos más tarde un triple de Webb III colocó el electrónico en 14 a 12, el parcial siguiente de 14 a 0 del equipo de Sergio Scariolo sentenció el partido.

No va a ser un año fácil porque todo lo que no había pasado en tres años en forma de lesiones y problemas de adaptación ha pasado en 5 meses. Nada que no se pudiera esperar, nadie es infalible, nadie acierta siempre, aunque haga su trabajo de manera sensacional, como se esta haciendo desde los despachos del club. Pero el deporte no son matemáticas. En la ciencia exacta 2 más 2 siempre son 4, cuando el factor humano se cruza en esa ecuación pueden ser 6 o pueden ser 2.

La suerte que ha tenido este club es que el año importante para el futuro del club será el próximo, el segundo año de este ciclo y donde todos esperamos que se puedan superar los problemas que ahora vive el equipo. Esa próxima temporada, la 26-27, si el Unicaja es finalista de la Basketball Champions League, tendrá el honor de formar parte de la primera temporada de la NBA en Europa y a su vez recibiría una importante inyección económica. Suerte y Carpe Diem…

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