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Lanús para la historia: le ganó a Flamengo con dos goles al final del alargue y alzó la Recopa Sudamericana en el Maracaná

En la noche carioca del jueves, la Recopa Sudamericana la levantó Lanús. Con épica, sobre el final del alargue. En la lluviosa Río de Janeiro, le ganó por 3-2 a Flamengo y se consagró en el duelo que cada año pone cara a cara a los últimos campeones de las copas Libertadores y Sudamericana. Tras el 1-0 del Granate en la Argentina y el 2-1 del Mengão en los 90 minutos del desquite, el equipo del sur bonaerense lo dio vuelta en la prórroga con dos goles agónicos. Así, celebra su cuarto título internacional y el segundo en poco más de tres meses, tiempo que transcurrió desde su vuelta olímpica en Asunción ante otro poderoso brasileño, Atlético Mineiro, en aquella final del segundo torneo de clubes más importante de esta parte del continente.

Una semana atrás en la Fortaleza, tras dos goles anulados por posiciones fuera de juego, el tercero (que entró al arco) fue el vencido: Rodrigo Castillo convirtió de cabeza el tanto que le dio al equipo argentino una ventaja mínima de cara a la revancha en Brasil. Allí fue a buscar sostener la diferencia en terreno hostil, en todos los sentidos, apoyado en la mística, el orgullo, el temple, el amor propio. Y cuando parecía que se le escapaba, le alcanzó y le sobró.

Como local, el Granate había construido una victoria que excedió aquel resultado. Impuso condiciones, presionó alto y le negó los espacios a un adversario que apenas logró inquietar en un puñado de oportunidades. El equipo dirigido por Mauricio Pellegrino asumió el protagonismo con personalidad, sostuvo la convicción y mantuvo el dominio territorial ante un rival que prácticamente no encontró respuestas. En el Maracaná, en cambio, la historia se escribió bajo el plan ideado por el Mengão, obligado a modificar su imagen y dar vuelta el mata-mata.

Bajo un diluvio, ante un rival que buscó imponer su juego desde el comienzo, Lanús salió a especular con ciertos recaudos. Sabía que replegarse demasiado era coquetear con el peligro. La idea era mostrarse compacto frente a un adversario dispuesto a arrinconarlo. No obstante, antes de los cinco minutos, un llamado de atención resultó un gran pase largo de De Arrascaeta desde el propio campo que llegó en forma de regalo a Carrascal, luego de que Canale fallara en su intento de cortar en la puerta del área. El colombiano sacó un furioso remate cruzado al primer palo que hizo lucir por primera vez a Losada, con una gran respuesta para enviar la pelota al córner.

Rodrigo Castillo marcó ante Flamengo en los dos partidos; el gol de la victoria en Lanús y la apertura del marcador en el Maracaná

Flamengo lograba monopolizar el juego, pero le faltaban ideas al arrimarse al arco. Y surgió otra acción fortuita, con el arquero del Granate nuevamente brillando al quedar otra vez cara a cara con Carrascal, que apareció en soledad porque Pulgar quiso parar la pelota tras un despeje, falló en el control y mutó en un pase. Habilitado, mientras todos iban a contramano saliendo del área, el delantero intentó definir por debajo y la pierna izquierda de Losada impidió el grito. Inmenso, determinante.

Y de pronto, el que jugó con fuego creído de que eso no tenía consecuencias bajo el agua fue el local. Rossi salió a jugar con el pie cerca del círculo central, el aún más imprudente Ayrton Lucas se la devolvió débil y Castillo, otra vez con la pólvora encendida, se interpuso, la robó, desairó al frustrado arquero y pateó desde más de 30 metros para abrir el marcador. Oportunista, certero y letal.

La ventaja duró sólo ocho minutos. De Arrascaeta no falló cuando tuvo un penal porque Carrera se tiró a bloquear un centro con alma, vida y el brazo derecho suelto en el camino. Fue el 1-1, aunque el guardameta intuyó bien dónde iba la pelota. Justo en medio de reproches y una gran irritación de los fanáticos locales.

El segundo tiempo quedó formateado para la épica y el drama. Uno, necesitado por convertir para llevar el duelo al menos hasta el tiempo extra; el otro, cauteloso y aguerrido. Para unos, el tiempo volaba; para otros, el reloj iba en cámara lenta. Flamengo comenzó a enviar al campo a las (otras) estrellas que tenía esperando en el banco de suplentes. En las tribunas, nervios y más impaciencia.

Con Lanús aferrado al empate y a la resistencia, Losada se puso firme ante un zapatazo de Paquetá. Y la lluvia era también de centros sobre el área del Granate. Y a 10 minutos del final, otro penal, con suspenso: Sepúlveda lo bajó a De Arrascaeta sobre la línea del área, lo confirmó el VAR y Jorginho lo ejecutó con categoría, para que el partido vaya a un alargue, después de que Lanús despilfarró la última jugada porque el pase de Besozzi fue hacia Rossi y no hacia Aquino.

Lo mejor de Flamengo - Lanús

Y en una prórroga, con las piernas al límite en medio del diluvio, cuando pasaba muy poco y había aroma de más penales, ahora sí a todo o nada, llegó el cabezazo de Canale a los 117 minutos, para remediar todas sus penas de la noche. Y ya en el descuento, Aquino se escapó solo y sentenció el triunfo. Y Lanús gritó otra vez campeón.

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