Cuando recuperó el poder del Barcelona en 2021, a Joan Laporta no le convencía la idea de que Ronald Koeman permaneciera en el banquillo del Camp Nou. Se lo dijo. Tampoco le fascinaba la opción de Xavi. Y lo comentó públicamente. Sin Johan Cruyff para aconsejarlo, Laporta de entrada descartó la opción de Pirlo, como también su ilusión de apostar por la escuela de entrenadores alemanes quedó aparcada. Una ilusión que se había generado tras leer una entrevista en EL PAÍS a Ralf Rangnick, con el que posteriormente se reunió y que le dejó tres nombres en la cabeza: Tuchel, Nagelsmann y Hansi Flick. Despidió a Koeman por los malos resultados; a Xavi lo alejó del Barça su doble mensaje respecto de la confianza en la plantilla, mientras que Mateu Alemany y Jordi Cruyff perdieron poder en el área deportiva para que lo ganara Deco.