Fue campeón del mundo en 1998 y de Europa en 2000, con la selección francesa que dominó los últimos años del siglo. Fue también uno de los grandes jugadores de los noventa, eterno candidato a fichar por el Barça -Cruyff lo quiso en más de una ocasión- y ahora es un ex jugador que disfruta del fútbol y que recuerda sus tiempos con tanto cariño como nostalgia.
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