Es más que probable que la celebración de los 25 años del debut de Fernando Alonso en el Mundial de Fórmula 1 no pueda ir más allá de unas 205 vueltas, este domingo en Melbourne, donde arranca una de las temporadas más trepidantes que se recuerdan, al menos sobre el papel. El nuevo marco reglamentario ha sacudido a los equipos, por más que a algunos les haya explotado el asunto en la cara. Y como la decepción está en la mayoría de los casos directamente relacionada con las expectativas creadas de antemano, Aston Martin se planta en Australia prácticamente en coma; con un monoplaza que hace poco más de un mes se anunció como el arma definitiva creada por Adrian Newey, y que ahora parece haber sido concebido para pegarle un tiro en el pie al genio de la aerodinámica y, de paso, también al piloto asturiano. La revitalización del AMR26 llevará el tiempo que no tiene Alonso, que en julio cumplirá 45 años. El ovetense está a la espera de decidir si sigue o lo deja definitivamente, después de una primera retirada (2019 y 2020) que se precipitó tras cerrar su segunda etapa en McLaren; un periodo de tanta angustia como el que se le presenta delante.