Lejos de verse solo como una forma de desconectar después de un mal día, el ejercicio empieza a entenderse como una herramienta clave para cuidar la salud a largo plazo. La evidencia científica de los últimos años ha ayudado a cambiar esa percepción, poniendo el foco en los beneficios que determinados entrenamientos tienen sobre el organismo y en su capacidad para favorecer un envejecimiento más saludable.
Precisamente sobre esa idea habló el entrenador personal Rubén Río durante su intervención en el III Foro Económico Español "La Galicia que viene", donde defendió la importancia de incorporar el entrenamiento de fuerza como uno de los pilares para mantener la calidad de vida con el paso de los años.
La clave para envejecer saludable es simple: entrenar la fuerza
Rubén Río explica que, si hay un tipo de ejercicio que debería convertirse en la base para envejecer con buena salud, ese es el entrenamiento de fuerza. El entrenador destaca que cada vez más personas, incluso aquellas que nunca habían practicado deporte de forma habitual, están cambiando su forma de ver la actividad física.
En su opinión, ya no se entrena solo por una cuestión estética, sino también porque muchas personas encuentran en el ejercicio una forma de desconectar del estrés diario y son mucho más conscientes de los beneficios que aporta tanto al cuerpo como a la salud a largo plazo.
Durante mucho tiempo, muchas personas hacían ejercicio simplemente porque notaban que les ayudaba a sentirse mejor, aunque no supieran exactamente qué ocurría en su organismo. Sin embargo, esa situación ha cambiado en los últimos años.
Cada vez hay más información al alcance de cualquiera y, gracias al trabajo de divulgadores y profesionales de la salud en redes sociales, es mucho más fácil entender por qué la actividad física tiene un impacto tan positivo en el cuerpo y en la mente.
Más allá de diseñar una rutina, Rubén Río considera que la labor de un entrenador personal consiste en adaptar cada sesión a las necesidades reales de quien tiene delante. Eso implica ajustar el entrenamiento en función de cómo se encuentre la persona ese día, tanto a nivel físico como mental, para que pueda seguir avanzando sin perder de vista su objetivo.
El especialista también destaca que contar con un profesional ayuda a progresar de forma constante. A través de pequeños retos y de un aumento gradual de la exigencia, el entrenador consigue que la persona gane confianza, mantenga la motivación y mejore casi sin darse cuenta, evitando además errores que pueden frenar su evolución.
Una de las claves que destaca Rubén Río para no abandonar el ejercicio a las primeras de cambio es ajustar los objetivos al nivel de cada persona. En lugar de empezar con retos demasiado exigentes, recomienda avanzar de forma progresiva para evitar la frustración.
Pone como ejemplo a alguien que se propone correr hasta la esquina y, a los pocos metros, se queda sin aire y piensa que no sirve para ello. Con la ayuda de un entrenador, ese mismo reto se transforma en algo mucho más asumible, como correr solo unos metros e ir aumentando la distancia poco a poco.
De esta forma, la persona gana confianza, mantiene la motivación y consigue crear el hábito de entrenar sin sentirse superada desde el principio.