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Siglo y medio de fútbol en España: Se cumplen 150 años de la primera mención a este deporte (y fue en Vigo)

España cuenta las horas para el arranque de un Mundial de fútbol en el que parte como favorita para alzarse con su segundo título en este campeonato. Un objetivo no poco ambicioso si tenemos en cuenta que este deporte llegó a nuestro país hace exactamente 150 años a través de Vigo, su puerto y FARO DE VIGO. Tal y como descubrió el historiador vigués José Ramón Cabanelas, el 10 de junio de 1876 este periódico recogía la primera alusión a este deporte del cual ya había campeonatos como la FA Cup desde principios de aquella década.

«Otra vez han vuelto a visitarnos -al Casino- los ingleses. ¡Son tan amables! Caminan como cuatro, pisan como seis y beben como cincuenta. Pescan, cazan, fuman, pintan y juegan a la pelota según su uso y manera», rezaba la crónica firmada por »X.» en el Semanario del FARO. Estas poco más de 30 palabras suponen la primera mención al fútbol en nuestro país, anticipándose en dos años a la fundación del Río Tinto, vinculado a la Río Tinto Company Ltd, y que serviría como precursor del Recreativo de Huelva (1889), actual decano nacional. Pero mientras que en la localidad onubense se lleva con orgullo esta condición, en Galicia es casi desconocida.

La mención supone un testimonio único de la vida decimonónica viguesa, en una urbe que crecía a pasos agigantados y donde el trabajo comenzaba a dejar trabajo para el ocio. Aquel número 2.412 de la historia del Decano encabezaba su portada hablando del debate en el Senado sobre la unidad religiosa con sesiones de seis horas. La apertura de la información local apuntaban a las más de mil fábricas de salazón presentes en las rías que daban trabajo, en cada una, a entre 50 y 70 hombres para su pesca y 20 o 30 mujeres para embadillar y lavar las sardinas.

El principal mercado de grano era en La Alhóndiga de Vigo —actual Praza da Princesa— con las cotizaciones del maíz en 17 reales, el centeno en 10 o la cebada en 19 reales. En Madrid se aprobaban las bases del ferrocarril del Noroeste, para el cual se solicitaba un préstamo de 474 millones en París. «En Servia (sic) y el Montenegro aumentan los aprestos militares», completaban los telegramas.

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Aquel folletín de cuatro carillas guardaba en la tercera una página para la historia. La «revista» a la crónica social, formato aún vigente con la nueva sección de «Vive Vigo» estrenada el pasado domingo, fijaba su interés en los trabajadores del Cable Inglés que habían comenzado a llegar a la urbe tres años antes. «Por eso son la felicidad andando. Ellos no suspiran por ninguna niña, no ponen los ojos en blanco, no se rinden a ningún corazón y según la firme sequedad de sus palabras creo que están blindados para el amor, como sus barcos».

Aquellos futbolistas amateurs tenían similitudes con algunos posteriores. «Para que se han hecho los Casinos sino para vivir en ellos la mayor parte de dia, discutiendo sobre el ministro A ó B, pintando la política de este o el otro país con colores terroríficos. Jugar mucho, leer mucho también El Pueblo o el Siglo Futuro, fumar tabaco de contrabando, volver locos a los mozos con las campanillas y salir a los balcones fingiendo amor a las vecinas, esa es la vida... la vida es esa», sentenciaba en la crónica.

El miembro del Instituto de Estudios Vigueses —autor de «Vía-Vigo», libro sobre el Cable Inglés y Alemán— apunta que estos marineros constituyeron en mayo de 1873 el club social Exiles Club, aprovechando las visitas de navíos británicos para jugar contra ellos. Aquellos encuentros primigenios se disputaban en «El Malecón o Relleno» que ocupa actualmente la comisaría de la Policía Nacional en Luis Taboada.

«Muchos ingleses pasaron la tarde de ayer jugando a la pelota en los Cuadros del Malecón. Tenían en torno tantos espectadores como solía tener Rafael Díaz en su circo ecuestre», comentaba la edición del 7 de diciembre de 1880 bajo el título «Cositas y cosazas», donde finalizaba la crónica: «Y era cosa de ver la agilidad de algunos jugadores que frisaban ya en los sesenta años. ¡Qué se repita el espectáculo!»

De «rivales» a seguidores del Celta

Los trabajadores de aquel cable todavía visible en playas como la de Alcabre seguirían jugando hasta principios del siglo XX, disputando partidos y ganando trofeos al Real Fortuna y Vigo Sporting que reinaban en el foot ball olívico y gallego hasta su fusión en 1923. Curiosamente, un siglo después nacería la peña celtista «Exiles 1873» que rinde homenaje a aquellos pioneros. El presidente de la agrupación de aficionados, Carlos Varela, reivindica ese vínculo con la actualidad para «para poñer en valor as nosas raíces que é o berce do fútbol en Vigo, Galicia e España».

La idea surgió en el Centenario de la entidad celeste, cuando en un vídeo el propio club aludió a aquellos inmigrantes que presumían de su condición de exiliados, como indica su nombre. Investigaron y se pusieron en contacto con José Ramón Cabanelas quien les cedió el escudo del Exiles para sus pegatinas y bufandas, regalándole una de vuelta como muestra de gratitud.

Además de peña son también un equipo que compite en las ligas del fútbol metropolitano donde, como hace 150 años, se entremezclaban trabajadores de todas las clases sociales. Su equipación con camiseta blanca y pantalón negro reivindica precisamente aquella escuadra que se enfrentaba a los marineros de los distintos buques que recalaban en la ría. Hoy son «netos dunha paixón» que sigue más viva que nunca.

Fuente original: www.sport.es →