Se va agotando la campaña electoral del Real Madrid y la trama se acerca a su fin; aunque por delante parece quedar lo más movido. La telenovela de Riquelme no deja de superar las espectativas y anoche en El Hormiguero reafirmaba sus opciones con la promesa de un fichaje de talla mundial, el de Eirling Haaland. Todo ello, sumado a los anteriores avances de Rodri en el centro del campo, de Raúl González como director deportivo y de Fernando Hierro como director de cantera. Esta propuesta deportiva, sin duda alguna, es suculenta para muchos socios, sin embargo, Florentino —simplemente con lo presentado hasta ahora— sigue pareciendo que será el ganador de estas elecciones. A menos de tres días para que comiencen las elecciones, Riquelme intenta cerrar a toda costa a su caballo de batalla: Jürgen Klopp.
Las palabras de Riquelme en televisión y las últimas informaciones sobre las reuniones producidas entre el grupo Red Bull, el propio Klopp y su candidatura, dejan entrever que podría ser el alemán quien quiere anunciar como golpe final de su campaña. "Mi entrenador es el que todo el madridismo quiere". Y el abanico de opciones se reduce solamente a él.
Durante años, el nombre de Jürgen Klopp estuvo vinculado en más de una ocasión a la agenda de Florentino Pérez. Diversas informaciones apuntaron a que Florentino Pérez valoró seriamente su incorporación en distintos momentos, atraído por su capacidad para construir proyectos ganadores y gestionar vestuarios de máxima exigencia con experiencia y títulos importantes a sus espaldas. Sin embargo, por motivos que nunca llegaron a trascender públicamente, la operación jamás se concretó.
Ahora, ese viejo anhelo podría convertirse en realidad si Enrique Riquelme logra alcanzar la presidencia del club blanco. El empresario tendría en Klopp a su gran apuesta deportiva, ofreciéndole un respaldo total tanto desde la presidencia como desde la dirección deportiva, además de plena autoridad para gestionar el vestuario según su criterio, un escenario que podría resultar determinante para convencer al técnico alemán de abandonar Red Bull y volver a hacer lo que mejor se le da asumiendo el desafío de un Real Madrid falto de alegrías en los últimos dos años.