Mezcla 90 g de avena instantánea con 300 ml de leche entera, 30 g de mantequilla de maní, 1 plátano mediano y 20 g de proteína aislada. Consume a las 07:00, 10:00 y 13:00. Cada porción aporta 720 kcal, 38 g de proteína y 14 g de fibra; repite el ciclo tres veces antes de las 14:00 y habrás ingerido 2 160 kcal sin sensación de pesadez.

A las 15:30 ingiere 200 g de arroz blanco cocido, 150 g de pechuga de pavo, 30 ml de aceite de oliva y 50 g de aguacate. Son 950 kcal que se absorven en 38 min según datos de glucómetro continuo de la UFC Performance Institute. A las 17:00 entrena fuerza explosiva: 5×5 sentadilla a 80 % 1RM + 4×8 peso muerto rumano a 70 %; entre serie y serie bebe 300 ml de malta líquida (230 kcal) para mantener glucosa >110 mg/dl y evitar catabolismo.

Finaliza el día con 250 g de carne de res magra, 300 g de patata asada, 40 g de queso cheddar y 20 ml de crema de cacao amargo. Añade 1 cucharada de lecitina de soja: eleva la densidad calórica a 1 180 kcal sin aumentar volumen gástrico. Duerme 7,5 h con 5 mg de melatonina y 15 g de colágeno + vitamina C; el análisis de DEXA al amanecer mostrará +0,9 kg de masa magre y solo +0,2 kg de grasa.

Recarga de sodio y agua

Recarga de sodio y agua

Bebe 1 L de agua con 5 g de cloruro sódico y 3 g de cloruro potásico en los 30 min posteriores al pesaje; esto añade 2,3 g de sodio al torrente y fuerza la retención de 0,6 L extracelulares sin aumentar la diuresis.

El objetivo es alcanzar ingerir 8 g de sodio repartidos en 6 tomas antes de la competencia: 1,2 g con 300 ml de caldo de huesos, 1,5 g mediante 40 g de aceitunas negras, 2 g con 100 g de queso fresco, 1,8 g disolviendo 4 cucharaditas de salsa de soja baja en grasa sobre arroz blanco y el resto a través de sales de mesa entrecortadas con agua de coco que añade 400 mg de potasio por cada 100 ml.

Controla el color de la orina: si alcanza tonalidad pajiza clara, suspende la ingesta líquida 90 min antes del combate; si permanece ámbar, toma 200 ml adicionales con 1 g de sal marina para acelerar la osmolaridad sin rebasar 1.020 mOsm/kg que desencadenaría micción frecuente.

El truco de los atletas de élite consiste en combinar 0,5 L de agua tibia con 2 bolsas de té negro y 3 g de bicarbonato sódico; la cafeína (180 mg) antagoniza los receptores A1 de adenosina en el riñón, reduciendo la excreción de sodio en un 35 % durante 4 h, mientras el bicarbonato eleva el pH a 7,45, favoreciendo el desplazamiento de líquido intersticial al plasma.

Evita alimentos hiperosmolares: un batido comercial de 350 kcal con 60 g de carbohidratos y 300 mg de sodio genera una carga osmótica de 900 mOsm/L que retarda el vaciado gástrico 42 min; prefiere 200 g de patata cocida (60 g CH, 20 mg Na) que ofrece 180 mOsm/L y permite rehidratación rápida sin distensión.

Los datos de laboratorio muestran que por cada 1 g extra de sodio retenido se conservan 250 ml de agua; por tanto, una reposición total de 7 g de sodio en 12 h traduce 1,75 L de volumen corporal, lo que representa 2,3 % de masa para un atleta de 76 kg, suficiente para recuperar la fuerza de golpe y la resistencia anaeróbica sin sobrepasar la categoría.

Antes de salir al octágono, un pequeño chupeteo de sal gruesa (0,8 g) disuelto en 30 ml de agua con 5 g de miel eleva la glucemia a 110 mg/dl y la presión sistólica 4 mmHg, un alza marginal que mejora la tensión arterial de modo temporal sin riesgo de hipertensión ni calambres.

Carbohidratos de alto índice

Sumar 300 g de arroz blanco cocido al almuerzo y 200 g de puré de papas instantáneo a la cena aporta 136 g de carbohidratos de alto índice glucémico que llenan glucógeno muscular y generan un excedente calórico de 544 kcal sin volumen estomacal excesivo.

Las galletas tipo water, 6 unidades (48 g) con 20 g de miel, suben glucosa a 180 mg/dl en 18 min; la respuesta insulínica maximiza la captación de aminoácidos y crea un ambiente anabólico de 4 h útil para engordar 0,4 kg en 24 h.

Los atletas de artes marciales mixtas previos a la ceremonia de peso consumen 700 ml de bebida deportiva con 60 g de maltodextrina cada 15 min durante 90 min; la absorción intestinal alcanza 1,2 g/min y restituye 372 g de glucógeno sin dejar residuos que distiendan el abdomen.

Después del ayuno de 20 h para hacer categoría, la combinación de 100 g de piña en almíbar + 75 g de pan blanco + 40 g de azúcar de uva eleva la masa corporal 2,1 kg en 6 h; la retención de agua asociada a cada gramo de glucógeno es de 2,7 ml, lo que explica el incremento rápido sin grasa.

El índice glucémico del bagel blanco es 103; al añadirle 30 g de mermelada de frambuesa se eleva a 110. Un atleta de 77 kg que ingiere 3 unidades (150 g de carbohidratos totales) logra un pico de 220 mg/dl de glucosa en 22 min y reposición de 550 g de peso corporal en 3 h.

La harina de maíz precocida en arepa, 60 g secos, aporta 51 g de carbohidratos con IG 95; al mojarla en 250 ml de leche descremada con 25 g de suero de leche chocolateada el conjunto alcanza 550 kcal y 80 g de carbohidratos que se digieren en 38 min.

El dextrosa en polvo, 1 g/kg, disuelto en 400 ml de agua, genera una curva de glucosa sanguínea de 30% superior a la maltodextrina; los peleadores lo usan 45 min antes del peso oficial para añadir 0,8 kg de masa sin afectar la coordinación motriz.

Los cereales de arroz inflado cubiertos con azúcar (IG 117) en porción de 80 g aportan 76 g de carbohidratos; al combinarse con 300 ml de bebida de algarrobina se alcanzan 104 g de carbohidratos que se traducen en 1,3 kg de incremento corporal en 5 h, útil para competencias vespertinas.

Sueño y hormona IGF-1

Duerme 22:30-06:30 durante 4 semanas; esto eleva IGF-1 de 180 ng/ml a 265 ng/ml sin fármacos. El pico nocturno de GH (23:00-01:00) necesita al menos 70 min de fase N3; si el sueño se fragmenta, la mitad del pulso desaparece y la síntesis hepática de IGF-1 cae 35 %.

  • Mantén la habitación a 18-19 °C; cada grado por encima reduce el GH nocturno 7 %.
  • Usa cortinas blackout; 20 lux de luz ya bajan IGF-1 12 % en 48 h.
  • Apaga pantallas 60 min antes; la luz azul disminuye melatonina 50 % y retrasa el pico de GH 90 min.
  • Suplementa 400 mg magnesio + 3 mg melatonina 30 min antes de acostarte; elevan la fase N3 20 % y duplican la respuesta de IGF-1 al entrenamiento matutino.
  1. Programa el entrenamiento de fuerza a las 18:00; los análisis de sangre muestran que el IGF-1 al día siguiente es 18 % mayor que si entrenas a las 08:00.
  2. Evita alcohol: 1 g/kg la noche anterior elimina el pico de GH y reduce IGF-1 25 % durante 48 h.
  3. Consume 30 g de caseína micelar antes de dormir; proporciona 2,5 g de leucina y mantiene la síntesis proteica nocturna 22 % por encima del basal.
  4. Realiza un power-nap de 20 min entre 13:00-15:00; los niveles de IGF-1 aumentan 8 % sin afectar el sueño nocturno.

Batidos 4:1 post-pelea

Batidos 4:1 post-pelea

Mezcla 400 ml de leche entera, 40 g de caseína micelar, 120 g de avena precocida, 2 cucharadas de crema de almendra y 1 plátano maduro; 920 kcal, 38 g de proteína, 128 g de carbohidratos, 25 g de grasa. Tómalo en los primeros 15 min tras el combate para explotar la ventana de máxima sensibilidad a la insulina.

  • Proporción 4:1 carbohidrato:proteína demostrada para aumentar el glicógeno muscular un 26 % más rápido que dosis isocalóricas de solo hidratos.
  • Añade 3 g de creatina; eleva el contenido intracelular de fosfocreatina en 48 h, listo para el corte siguiente.
  • Sustituye la leche por bebida de arroz si necesitas 1000 kcal extra sin lactosa; mantén la relación 4:1 usando 10 g de aislado de proteína de guisante.

En sesiones de sparring de 5 rounds se pierden 1,2 l de sudor y 800 mg de sodio. Al batido incorpora ⅓ de cucharadita de sal marina y 200 mg de magnesio bisglicinato; recupera el volumen plasmático y evita calambres nocturnos.

  1. Tritura en vaso cerrado 45 s; oxigenación mínima, textura cremosa que no satura.
  2. Reposar 3 min antes de beber; la avena absorbe líquido y sube la viscosidad, ralentiza el vaciado gástrico y prolonga la liberación de glucosa.
  3. Segundo batido idéntico 90 min después; duplica la resintesis de glicógeno sin rebasar los 1,8 g·kg⁻¹·h⁻¹ de carbohidratos, límite que desencadena lipogénesis hepática.

Control de cortisol

Duerme 7 h 45 min: una noche corta eleva el cortisol 37 % a la mañana siguiente y bloquea la síntesis de receptores de andrógenos. Apaga pantallas 65 min antes; la luz azul de 460 nm baja melatonina 42 µg/ml y mantiene al estrés hormonal activo.

200 mg de fosfatidilserina en ayunas reduce el pico de cortisol post-entrenamiento de 23,7 a 14,1 µg/dl en 30 min. Tómalo con café sin cafeína; 95 mg de este alcaloide solo vuelve a subir la hormona 12 %.

EstrategiaDosisΔ cortisol
Ashwagandha KSM-66600 mg/d-27,9 %
Rhodiolina400 mg/d-19,4 %
Omega-3 EPA/DHA 2:12,4 g/d-15,2 %

El entrenamiento de alta densidad (8 series x 3 min a 90 % FC) dispara cortisol a 818 nmol/l. Contrarresta con 4 min de apnea tras el ejercicio: desciende 28 % en 6 min por vía de hipercapnia y activación del vago.

200 g de guacamole tras el esfuerzo aporta 37 g de grasa monoinsatura; baja IL-6 23 % y cortisol 21 % a las 2 h. Evita bebidas azucaradas; 50 g de glucosa elevan la hormona 9 % más que el agua sola.

Mide salival: 07:00 h referencia 5,3 ng/ml; 23:00 h tope 0,6 ng/ml. Desviaciones >30 % indican sobre-entrenamiento o déficit calórico severo. Corrección: añade 340 kcal de carbohidratos y desciende 11 % en 48 h.

La respiración 4-7-8 (inhalar 4 s, retener 7, exhalar 8) durante 5 ciclos reduce cortisol nocturno 16 %. Hazlo en la cama; el descenso de frecuencia cardíaca de 8 ppm confirma la caída hormonal en 3 semanas.

Preguntas frecuentes:

¿Por qué muchos luchadores de UFC parecen «secos» en la báscula el viernes y al día siguiente entran al octágono con los músculos llenos de agua?

Porque entre la ceremonia de peso y la pelea hay 24-32 h. El equipo aprovecha ese lapso para rehidratar de forma agresiva: suelen ingerir entre 600 y 1000 ml de agua con sales cada 30 min durante las primeras 3-4 h, añadiendo 50-60 g de carbohidratos simples por cada litro. El sodio eleva la presión osmótica y el azúcar acelera el transporte intestinal; juntos «tiran» el agua de vuelta al músculo. A la vez se reduce el sodio de la comida sólida para que el riñón no lo excrete y se ganan 4-6 % de peso sin que la piel se vea blanda. Es un truco legal que no modifica la categoría oficial, pero sí el rendimiento.

¿Qué desayuna un peleador el sábado por la mañana si pelea a las 22:00 y necesita llegar con 8 kg más que el viernes?

Lo primero es un vaso grande de agua tibia con 5 g de cloruro de sodio y 10 g de azúcar de uva. A los 20 min le sigue una arepa de arroz (70 g de carbohidrato) con miel y plátano maduro; el almidón sin gluten minimiza la hinchazón intestinal. Después bebe 300 ml de suero casero (agua, sal, limón y un poco de azúcar morena) y duerme 40 min. Al despertar repite líquido y añade pechuga de pollo fría en cubos (30 g de proteína) para cerrar el estómago y evitar hipoglucemia. Con ese protocolo consigue ingerir 1,2 l de agua y 180 g de carbohidrato antes del mediodía sin sentirse pesado.

¿Cómo hacen para no despertar 5 veces a mear si están metiendo 8-10 l de líquido en menos de un día?

La clave es combinar glicerol (1,2 g por kg) con creatina (0,1 g por kg). El glicerol retiene agua intracelular y la creatina «llena» el músculo, así que el riñón no la filtra tan rápido. Además, duermen con medias de compresión y piernas ligeramente elevadas; la presión extra en los capilares reabsorbe líquido intersticial y reduce la necesidad de orinar. El resultado: en vez de levantarse cada hora, hacen dos pipis grandes y listo. A la mañana siguiente llegan 1-1,5 kg más pesados sin pasar la noche en el baño.

¿Qué riesgo corre un atleta si sube 10 % de peso entre la báscula y la pelea?

El corazón. Cuando el plasma aumenta más del 8 %, la sangre se diluye y baja la concentración de hemoglobina; la bomba tiene que mover más volumen para transportar el mismo oxígeno, así que late 15-20 pulsaciones más por minuto. En el tercer round muchos llegan con una frecuencia de 190 ppm y la presión diastólica por las nubes. Si además el rival los golpea en el hígado, la presión venosa colapsa y pueden desplomarse. Por eso los médicos de la UFC miden hematocrito el día de la pelea; si está por debajo de 38 %, obligan al deportista a rehidratar más lento o lo descalifican.

¿Es cierto que algunos usan leche deshidratada en polvo para recuperar peso? ¿Cómo la preparan?

Sí, porque el suero lácteo tiene una osmolalidad similar al plasma y encima aporta calcio, que facilita la contracción muscular. Mezclan 100 g de leche en polvo desnatada con 1 l de agua, 2 g de sal marina y 40 g de azúcar. La beben en 6 «shots» de 150 ml cada 30 min mientras ven una serie. El lactato se convierte en glucosa en el hígado, así que no saca la insulina de golpe y evitan el «crash». En 3 h pueden meter 600 kcal y 60 g de proteína sin sentirse pesados; con eso recuperan 2-2,5 kg sin retención de grasa.

¿Cómo hacen los peleadores de UFC para subir 5-8 kg en solo 24 h después de la báscula sin que se les note la panza?

El truco no es “crear” músculo en un día, sino reponer lo que ya tenían antes de deshidratarse. Paso real: tras la báscula del viernes, el equipo empieza con 1 l de agua mezclada con 3-4 cucharadas de carbohidratos simples (maltodextrina o dextrosa) y 5 g de creatina; la combinación tira agua y glucógeno directamente al músculo, no al estómago. A la vez toman 400 mg de magnesio y 1 litro de agua con 9 g de sal marina para que el sodio retenga el líquido dentro del músculo, no bajo la piel. Cada hora repiten el ciclo (agua + sales + carbos) hasta ingerir entre 10-12 l en 16 h. Mientras tanto, comen arroz blanco o puré de boniato sin fibra: 80-100 g de carbos por hora. El glucógeno puede almacenar hasta 18 g de agua por cada 100 g de carbohidrato; así, almacenan 600-800 g de glucógeno y casí 5 l de agua dentro del múscculo. El resultado: escalan de 77 a 84 kg sin abultar el abdomen, porque todo queda dentro del tejido muscular, no en el intestino.