Un tapón de Diakité, casi a dos manos, le dio la final a Baskonia, 67-70, en un partido que fue un festival del error de manual. Lo de poner a enfriar el cava antes de tiempo suele ser mal asunto en el deporte, pero el Real Madrid, visto lo visto, puede encargar unas cuantas cajas de espumoso porque el nivel mostrado por Baskonia genera muchas dudas ante los blancos en una final, que eso sí, se ganaron a pulso. Su máxima diferencia a favor fue de cuatro puntos, pero llegaron en el mejor momento. El Barça firmó un encuentro para olvidar y con todo a favor dejó escapar un Clásico que tenía en la mano.